

Mardel, la revista de Barbieri y Bal tiene climas emotivos y humor.
Los colores de la revista porteña
Fantástica El espectáculo de Barbieri y Bal tiene los climas de humor y emoción necesarios en el género. Un gran show.
María Ana Rago
Mar del Plata Enviada Especial
mrago@clarin.com
Vedettísima fue el primer espectáculo de la compañía de Carmen Barbieri y Santiago Bal. Fantástica es la segunda apuesta de esta dupla-matrimonio.
Ahora vuelven al género de la revista y por lo visto, han sabido capitalizar la experiencia de la temporada pasada, con sus aciertos y errores: el crecimiento es notable.
Un guión más pulido, personajes mejor construidos (desde el libro y desde las interpretaciones) y un ritmo más dinámico.
En el teatro Atlas de Mar del Plata, con muy buena respuesta del público, sube a escena un numeroso elenco en una puesta que alcanza sus momentos más logrados en los sketches, simples, pero bien realizados: sintéticos, divertidos y en algunos casos, con una cuota de emoción. Esa pequeña pieza dentro del show, que comienza con un video filmado en La Boca y continúa en vivo con la representación de una historia que protagonizan un hombre incomprendido y visiblemente triste (Alberto Martín) y una prostituta (Carmen Barbieri) merece ser destacada.
"Intentamos rescatar el auténtico estilo de la revista porteña", dice Santiago Bal (autor, director e integrante del elenco) sobre la primera parte del espectáculo. Ese es el sello que procuran imprimirle a sus obras y esta vez están más cerca del objetivo.
El lugar de capocómica que, desde el cartel, ocupa Carmen Barbieri, no está del todo justificado con su participación en el espectáculo: la importancia de su lugar en la marquesina y el modo pomposo en el que aparece en el saludo del final no se condicen totalmente con lo que brinda durante la función. El número que hace con un muñeco que ella misma manipula y al que hace hablar, no está a la altura de un potente monólogo de revista, como se espera.
Una vez más, Tristán asume con eficacia la función de provocar las mayores carcajadas. Arma sus personajes con una mezcla de picardía e ingenuidad que producen muy buen efecto. Alberto Martín, en su primera incursión en el género, logra acomodarse y lejos de desentonar, hace un interesante aporte al show. Matías Alé, con gracia y soltura, tiene su mayor lucimiento después de su entrada con una murga, cuando esgrime una seguidilla de chistes y juegos de palabras. Rolo Puente, además de componer personajes, tiene a su cargo un homenaje a artistas fallecidos: la proyección de fotos de figuras como Sandrini y Olmedo, entre muchos otros, se combinan con el monólogo, en verso, de Rolo Puente.
Mónica Farro, Rocío Marengo y Silvina Escudero demuestran bastante solvencia al actuar y hacer sus números musicales. Daniela Cardone también baila y actúa.
Completan el elenco un cuerpo de vedettes destacadas y otro de bailarines. El diseño de coreografia, de Alicia Barceló, se corporiza en atractivos cuadros.
Fantástica tiene variados ingredientes y de la suma, se obtiene un buen resultado. Si bien durante su desarrollo no cae en excesos, no es -a pesar de que sus hacedores afirmen lo contrario- un show para toda la familia. Sobre el final, el desborde de cuerpos desnudos o semidesnudos no es apto para menores.



















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