
El ciclo de entrevis
tas arrancó el miércoles con Araceli González como invitada.
Fernanda Longo
flongo@clarin.com
Con Araceli González como primera invitada, el miércoles -estaba previsto para el lunes, pero se postergó por los cambios de programación que produjo la muerte de Sandro- volvió La pregunta animal a América (a las 22.30), el programa de entrevistas de Gerardo Rozín.
Aunque de "animal", si alguna vez tuvo algo, sólo queda el título, el ciclo que debutó en 2003 por Canal 9 -había surgido como un segmento de Sábado bus- sigue siendo una propuesta genuina y honesta que capitaliza el interesante género de la entrevista intimista para el formato televisivo, que suele dedicarle espacios marginales. Amistosa, juguetona, con amagues de incisiva aunque al final no (el propio Rozín aclara que "se ha visto gente más mala que yo en televisión"), lo cierto es que el periodista (y productor) consolidó con los años un estilo propio, y consigue ablandar a sus invitados para que digan cosas que no han dicho antes en otras notas.
Algo muy destacable de este retorno es no haber caído en la tentación de la "refrescadita" formal y, en cambio, haber profundizado aquello que es, a esta altura, un sello del programa: la escenografía despojada, la pregunta directa, el momento personal que se puede congelar como una "foto" (nunca falla); la respuesta con puntajes; el anecdotario sexual; el brindis del final (y, por qué no, los torpes pasos de baile).
Como ya había ocurrido en otras temporadas, Araceli González fue la cábala del debut. Y, como tal, cumplió. Relajada y generosa, la actriz repasó en 23 rendidores minutos sin edición su trayectoria sentimental del último tiempo, y le regaló a su interlocutor (a quien definió como "un tío viejo, malo..." "...y judío", agregó él), entre otras cosas, el detalle de cómo conquistó a su actual pareja, Fabián Mazzei. "Lo que hicimos fue organizarle un almuerzo, supuestamente era un almuerzo de amigos, pero en realidad todos sabíamos cuál era la misión... A la noche siguiente hicimos otra cena, y como en esas típicas cenas de compañeros de 17, 18 años, éramos 20 en la galería esperando el helado, llegó el helado, se fueron 18 y quedamos nosotros dos... Por primera vez sentí que mis amigos me regalaron: basta Araceli, andá, empezá a vivir de nuevo". La actriz, que tiene dos hijos de sus anteriores parejas (la última, Adrián Suar), confesó sus ganas de volver a ser madre, y terminó levantando su copa por eso.
El envío midió 3,7 puntos de rating, según Ibope.



















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