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El fantástico mundo de Avatar, más cerca de la ciencia que de la ficción








LA PELICULA MUESTRA COMO ES LA VIDA EN PANDORA, UNA LUNA CUYA UBICACION COINCIDE CON UNA ALINEACION ASTRONOMICA VERDADERA

El fantástico mundo de Avatar, más cerca de la ciencia que de la ficción

La luna de un planeta gaseoso, como la del filme, cuenta con más chances de tener vida.

Leo González Pérez
lgonzalezperez@clarin.com


Avatar , la película de James Cameron que parece encaminada a transformarse en la más taquillera de la historia del cine (aquí ya la vieron más de 750.000 personas en dos semanas), transcurre en Pandora, la luna de un planeta ­relativamente­ cercano a la Tierra. Un lugar de belleza extrema, con vegetación copiosa, todo un reino animal, y seres asimilables con los humanos (los na’vis). Aunque Pandora y sus criaturas son plena ficción, bien podrían resultar el boceto de una realidad que los humanos descubrirán pronto. Y esto no es sostenido sólo desde el sentido común ni desde la militancia pro Ovni: lo afirman científicos de instituciones muy prestigiosas. Más aún, algunos hasta se animan a arriesgar que dentro de pocos años podría hallarse un lugar en el Universo con las condiciones necesarias para albergar formas de vida similares a las terrestres.

De hecho, la búsqueda de exoplanetas (planetas fuera de nuestro Sistema Solar) ya está en marcha.

El más ambicioso telescopio espacial de la NASA, el Kepler, descubrió cinco nuevos exoplanetas en sus primeros nueve meses de actividad. En total, se llevan contabilizados más de 400.

Sin embargo, no sólo por ese dato Avatar se encuentra más cerca de la ciencia que de la ficción. James Cameron, su director, trabajó durante dos años con asesores científicos para "crear" un nuevo mundo y su habitantes. Una de las primeras decisiones fue ubicar a Pandora como una luna orbitando alrededor de un planeta gigante y gaseoso, a 4,37 años luz de la Tierra. Ese domicilio existe en el Universo real, corresponde al sistema estelar Alfa Centauri. El dato no es menor porque hay científicos que opinan que es más factible hallar vida en las lunas que giran alrededor de un planeta gaseoso.

Un comunicado de prensa del Centro de Astrofísica (CfA) de la Universidad de Harvard y el Instituto Smithsoniano, es elocuente; se titula "Pandora, la luna de Avatar, podría ser real". Lisa Kaltenegger, investigadora del CfA, le confirmó a Clarín, vía correo electrónico, que "una luna como Pandora podría descubrirse en los próximos cinco años".

Eso sería posible gracias al "detective espacial" Kepler, que no sólo rastrea exoplanetas sino que, además, busca lunas habitables como la Pandora de Cameron.

Según Kaltenegger, una luna así debería tener un tamaño suficiente para mantener su atmósfera (nuestra Luna, por ejemplo, es demasiado chica) y es probable que también necesite una magnetosfera para proteger su atmósfera de la influencia del planeta alrededor del cual gire. "Todos los planetas gaseosos gigantes en nuestro Sistema Solar tienen lunas rocosas heladas", asegura la científica.

Esteban Hasson, profesor de Biología Evolutiva de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA e investigador del Conicet, suma otro dato: "No es tan improbable que la evolución que se dio en la Tierra pueda darse en otros lugares. Aunque las formas de vida no necesariamente deberían ser similares a las terrestres". Sobre cuántas "Tierras" se podrían descubrir, dice Kaltenegger que por ahora no se sabe, y que ésa es una de las preguntas más emocionantes que pueda formularse hoy la ciencia.

Más difícil que hallar nuevos mundos con vida será llegar hasta ellos. "La estrella más cercana (como pasa en Avatar) está a unos cuatro años luz de distancia. Incluso a una velocidad del 10 por ciento de la velocidad de la luz (mucho más rápido de lo que podemos viajar ahora), llevaría más de 40 años llegar hasta allí", señala Kaltenegger; y agrega: "Esto es algo así como los relatos de los antiguos exploradores, sólo que ahora no buscamos nuevos continentes, sino mundos nuevos".

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