

Laureano leyó el resultado del análisis de las huellas dactilares de Enzo, y descubrió anonadado que no coincidían con ningún ex convicto ni detenido. Pero al recordar los tatuajes tumberos de Enzo, decidió tratar de identificarlo con eso.
Alma comenzó a trabajar en el estudio de Patricio. Arregló para ir a cenar esa noche con Leo, y Juana se enteró. Alma se estaba yendo del estudio cuando apareció Patricio, con un trabajo que no podía esperar, y ella se tuvo que quedar. Mientras tanto, Leo la esperaba en el restaurante. Pero llegó Juana, quien supuestamente estaba allí por casualidad, y se sentó a su mesa. Leo se quiso matar.
Isabel fue a ver a Segundo para aclararle que no le tenía lástima y que sabía que su enojo venía porque él y sus hermanos tenían un problema con Laureano. Segundo, que pensaba que Alma le había contado lo del plan, estuvo a punto de reconocercelo.
Laureano fue a ver a Argentina con una botella champagne para brindar porque la casa iba a pasar a ser suya. Laureano le dijo que lo había hecho especialmente por Alma. Argentina sospechaba de que él supiera que era su hija.
Publicado por ARTEAR el 03/12/2009






















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