
Lo primero es la familia
Con los curiosos y la prensa bien lejos, sus padres, hermanos, hijos y amigos le dieron el adiós definitivo.
A más de dos meses de su muerte, Michael Jackson finalmente fue sepultado el jueves, en un ataúd bañado en oro, adornado con una corona llena de joyas que le colocaron sus hijos.
Al último adiós del "Rey del Pop" asistieron celebridades como Elizabeth Taylor, Barry Bonds, Macaulay Culkin y la ex esposa de Jackson, Lisa Marie Presley. El servicio se realizó fuera del impresionante mausoleo de Forest Lawn Glendale. La ceremonia privada fue transmitida en vivo hasta la llegada del ataúd al cementerio. Luego la familia sólo permitió imágenes desde 1.000 metros de altura. La emisora CNN calculó el costo del funeral en un millón de dólares.
Gladys Knight cantó para la ceremonia y Clifton Davis interpretó Never Can Say Goodbye.
Los amigos de Jackson y sus familiares hablaron y varios expresaron su admiración por los Jackson. Luego de estas participaciones, los asistentes se pusieron de pie y siguieron al ataúd, al tiempo que los cinco hermanos del cantante lo transportaban hacia el mausoleo. Cada uno tenía puesta una corbata roja y un guante adornado con brillantes.
La hija de Jackson, Paris, de 11 años, lloró mientras el grupo entraba al imponente edificio y su tía LaToya acudió a reconfortarla.
Dentro del mausoleo Knight interpretó el himno Our Father, que hizo llorar a más de uno. Paris y sus hermanos Prince Michael, de 12 años, y Prince Michael II, de 7, comenzaron el servicio colocando la corona sobre el ataúd de su padre. Los pequeños lograron mantenerse con entereza la mayor parte del tiempo.
Dos enormes fotografías de Jackson en su tiempo de explosiva juventud estaban montadas junto al ataúd además de adornos de lilas y rosas. La policía acompañó la caravana de treinta y un autos de la familia, en un trayecto de 20 minutos de Encino a Forest Lawn; el vehículo con el cuerpo de Jackson era el último.
Los restos estarán fuera del alcance de sus fanáticos, para evitar que el lugar se convierta en un sitio de peregrinación. Lo más cerca que podrán llegar es a una sección del mausoleo.
La familia Jackson reservó para luego del funeral un restaurante italiano en Pasadena para reconfortar a los asistentes, una práctica tradicional en Estados Unidos. Integrantes de la familia e invitados entraron y salieron del restaurante hasta altas horas de la noche.






















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