
Tal como sucede en Ella se fue, Por siempre amigas es una road movie centrada en un duelo. A diferencia de aquel filme, aquí no hay ninguna guerra de por medio ni algunos personajes desconocen la situación. Pero, en la práctica, el sentido y las metáforas son bastante similares.
El filme arranca tras la muerte del marido de Arvilla (Jessica Lange), un hombre con el que ella ha vivido por más de dos décadas y al que amó profundamente. Pero ya en el velorio empiezan los problemas cuando la hija del primer matrimonio del fallecido quiera llevarse las cenizas de su padre a su casa, en California, y también quedarse con la casa que ella habita. Según Arvilla, los deseos de su marido eran otros, pero el hombre jamás los dejó por escrito y no hay nada que pueda hacer. Finalmente llegan a un compromiso: Arvilla le dará las cenizas, pero se quedará con la casa.
Sin embargo, la mujer tiene preparada una sorpresa. En vez de viajar directo al funeral en California desde su casa en Idaho, Arvilla decide sumar a dos amigas (Joan Allen y Kathy Bates) y emprender un viaje en el auto vintage de su marido, un Bonne- ville descapotable de los ’50, y esparcir las cenizas por el camino, mientras van cruzando lugares que fueron importantes en la vida de la pareja.
Pero más que eso, el viaje es una forma de terapia para las tres. Para Arvilla, para salir de su estado de shock. Para Margene (Bates), la alegre del grupo, para divertirse un poco con sus amigas (y luego con alguien más). Y para Carol (Allen), mujer seria y mormona, para descontracturar un poco su rígida forma de vivir y pensar.
Por siempre amigas es una película leve, episódica, una road movie sin mucha sustancia, pero con cierta ternura que crece gracias al aporte de tres muy buenas actrices que parecen pasarla bien trabajando juntas. La voz en off y ciertas selecciones musicales no funcionan del todo bien, y se siente que el filme busca convertirse en un producto "reparador", si se quiere terapéutico, sobre mujeres de más de 50 años que descubren que todavía les quedan muchas aventuras por vivir.
Y tal vez lo logre, ¿quién sabe?



















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